Jean-Baptiste Carpeaux (1827-1875)

Ugolino

1862

Carpeaux se inspira en el canto XXXIII de la Divina Comedia de Dante, que relata el encuentro en el Infierno del escritor, conducido por Virgilio, con el conde Ugolino della Gherardesca. Al ser interrogado, el conde cuenta el castigo que se le ha infligido.

En el siglo XIII en Pisa, por haber traicionado el partido de los gibelinos, favorables al Emperador en su lucha contra el Papa, que contaba con el apoyo de los güelfos, Ugolino fue encerrado en una torre. Su rival, el arzobispo Ubaldini, lo condena a morir de hambre en prisión. Según la leyenda, Ugolino habría sucumbido tras haberse comido a sus hijos y nietos encerrados junto con él.

Carpeaux realiza este grupo esculpido de 1857 a 1861 excediendo los límites fijados a su estancia en la villa Médicis. El artista no respetó las normas académicas que imponían una o dos figuras solamente y un tema extraído de la Antigüedad o de la Historia Santa. Haciendo caso omiso de los reproches, prefirió "expresar las pasiones más violentas asociándoles la ternura más delicada", como lo precisa en una carta a un amigo.

Cada niño representa una etapa hacia la muerte. La expresión de dolor y de angustia del padre: el rostro, las manos y los pies crispados, el modelado nervioso del cuerpo y, en particular, de la espalda son un testimonio del estudio atento por Carpeaux del Laocoonte antiguo, de Miguel Ángel y de La balsa de la Medusa de Géricault.

Bronce fundido por Victor Thiébaut

Alt. 194; Anch. 148; P. 119 cm.

©RMN (Musée d'Orsay) / Jean Schormans