Edgar Degas (1834-1917)

Pequeña bailarina de 14 años

Entre 1921 y 1931, modelo entre 1865 y 1881

Cuando murío Degas, en 1917, se encontraron en su taller, 150 esculturas de cera o de arcilla. En viva del artista, el conjunto se había mantenido más o menos desconocido del público, excepto la Bailarina de 14 años, que Degas mostró en la exposición impresionista de 1881.

Con coloración natural, peinada con verdaderos cabellos, vestida con un tutú y verdaderas zapatillas, demuestra un hiperrealismo, una veracidad que rozan el extremo. Presentada en una vitrina a la manera de un espécimen de museo, revela un Degas casi antropólogo o naturalista. Los críticos no se equivocaron: la obra fue violentamente acusada de representar la niña de manera bestial; se la comparó a un simio o a un azteca; se le encontró un rostro "en el que todos los vicios imprimen sus odiosas promesas, marca de un carácter particularmente vicioso".

Degas lindaba de este modo los límites de la lógica del realismo, por otro lado tan en boga, describiendo sin fingir, sin hipocresía, de manera casi científica, la sociedad de su época. La edición de bronce, realizada tras su muerte, cuya estatua del museo de Orsay constituye un ejemplar, intenta de preservar lo mejor posible las características de la cera. La pantalla de cristal siendo el único elemento deseado por el mismo Degas, afirmando el estatuto de obra de arte de la Bailarina.

Estatua en bronce con patina de diversas coloraciones, tutú de tul, lazo de satén rosa en el cabello, zócalo de madera

Alt. 98; Anch. 35,2; P. 24,5 cm.

©photo RMN